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Somos una Cooperativa

Verdemar > Pequeña historia > 1967-1970

Verdemar es una pequeña realidad, que se pierde entre la infinidad de centros educativos privados de todo tipo; ésa es su cara externa. Pero desde dentro, desde el punto exacto en que han confluido una serie de ilusiones, sacrificios e iniciativas, Verdemar, al año de su existencia, quizá pueda ser calificado como aventura no común. Todo, incluso su misma denominación, lleva el signo de la generosidad y la esperanza.

Por mayo de 1967, tuvo lugar la primera reunión informal, en
que nos congregamos, medio al azar, un grupo heterogéneo de ocho personas. Ninguna interconexión preestablecida (profesional, económica, institucional, política, religiosa, ni siquiera puramente de amistad y conocimiento previo) nos ligaba; nada, en el pasado, servía de fuerza impelente. La verdad llana y sencilla es que, a partir de ese momento, comenzamos a formar grupo, atraídos por un común propósito. Así, hemos constatado que, para los hombres, el fin es verdaderamente la causa de las causas y que los grupos humanos montados sobre hechos pasados fácilmente se rompen y remoldean con el descubrimiento de un nuevo quehacer. Esta vivencia históricosocial es el primer beneficio, que hemos recibido de Verdemar.

El Anexo I recoge nuestro escrito fundacional de julio de 1967.
En el aparece la claridad con que, inicialmente ya, expresábamos nuestra intención: nos preocupaba la promoción humana de la mujer casada, confinada a sus labores y sus hijos; nos preocupaba la situación desasistida social y pedagógicamente de los niños prepárvulos, especialmente en los medios urbanos. Veíamos necesaria la proliferación de escuelas maternales que afrontaran directamente la segunda necesidad enunciada y, en compañía de otros muy diversos factores, la que hemos señalado en primer lugar; nos sentíamos urgidos a comenzar, al menos con un primer centro, que fuera invitación y exigencia, ante nosotros mismos y ante la sociedad en general, para la creación de muchos otros Centros.

Otros dos principios se nos imponían con la misma evidencia:
repugna a una conciencia normal (por más que pueda ser económicamente rentable) crear un centro clasista; repugna igualmente la comercialización de un servicio de tipo educativo.

Nos debatíamos entre el deseo y las disponibilidades materiales.
No disponíamos de fondo económico previo; las
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posibilidades particulares mismas de los componentes del grupo eran exigua potencia económica; tampoco podíamos fundar la esperanza de sustanciales ayudas oficiales ni de instituciones privadas. Sin embargo, se nos ha repetido infinitamente que un centro de enseñanza cuesta caro. ¿Habría que abandonar el proyecto? ¿Convendría olvidar, siquiera por el momento, la voluntad de apertura a toda clase socio-económica? ¿Compensaría buscar un mecenazgo económico, aunque tuviéramos que cambiarle por una parcial claudicación de los principios señalados? Constatar las dificultades, las imposibilidades que entraña un proyecto de este espíritu dentro de nuestra sociedad ha sido, indudablemente, un segundo gran beneficio que debemos a Verdemar.

El equipo fundacional nos dedicamos, ya por el verano de 1967,
a buscar socios (amigos de Verdemar). No pretendíamos la ayuda económica que comprometiera el espíritu fundamental del Centro; ni siquiera nos pareció nunca estimable la ayuda hecha inconscientemente o por presión amistosa. El socioamigo de Verdemar solo tiene sentido pleno, si es partícipe de los fines del Centro. En tal forma, desde siempre pensamos que debían tener permanente acceso a su situación económica y a sus logros pedagógicos. De tal forma, fuimos haciendo partícipes y colaboradores de la idea a unas 130 personas; y todo ello, sin recurrir a la prensa ni a ningún otro tipo de propaganda o de presión de masas, sino simplemente por el contacto y diálogo directo interpersonal. A lo largo del curso, unos 30 de los amigos-socios iniciales se han ido dando de baja; manifiestamente, nos cuesta mucho a los humanos contribuir a algo
que no soluciona una dificultad concreta e inmediata nuestra;
sin embargo, también queda manifiesto que es posible aún la generosidad, la colaboración incluso de tipo económica, es lo que nos enseña más de un centenar de personas que han venido ayudando a Verdemar a cambio de nada.

Se acercaba el comienzo de curso. Ninguna asesoría económica
hubiera aconsejado la apertura del Centro; pero temíamos, y a lo largo del año, hemos ido comprobando ampliamente, que nunca tendrá adecuadas garantías económicas un centro de enseñanza como el que proyectábamos.

Así es que se impuso la decisión de comenzar el 11 de octubre
de 1968. El local era ofrecido gratuitamente por unos miembros del equipo; nuestra información previa de centros similares en París, Barcelona y Oviedo nos hacía ver la extraordinaria importancia de la Profesora: el trabajo con este tipo de niños no es proporcionable a quien no valga para cosa mejor sino que es propio de personas vocacionadas y especializadas; por eso, nos felicitamos de encontrar a la Srta. Sagrario Fernández 1967 - 1970 25 López, que contaba con varios años de experiencia y favorables resultados en esta labor. Para la revisión médica e indicación del régimen dietético se nos ofreció desinteresadamente el Dr. Lastra San Julián. El transporte de los niños una serie de agencias y personas particulares y una más varia gama de precios; Autobuses Galán nos ofreció las mejores condiciones, y tenemos que darle también nuestra parte de agradecimiento.

No queríamos acudir a la prensa, para evitar los clásicos tópicos
de la propaganda de la enseñanza comercializada. Desde un principio, quedó bien clara cual era nuestra posición ante este problema: como no entrábamos en competencia económica, tampoco necesitábamos de la prensa como instrumento de recaudación de alumnos; por otra parte, los niños de tan temprana edad constituyen aún un campo casi totalmente virgen, extrañamente sin explotar todavía. Así que no fue difícil tener también alumnado suficiente. Pensábamos al principio formar un grupo de 25 niños; después hemos tenido que ampliar el número a 30. Termina el curso con la siguiente composición socio-profesional por parte de los padres de nuestros alumnos:
  
Hijos Profesión del padre       Hijos Profesión del padre
     
2   Químico                          4   Administrativo

1    Mecánico naval               3    Profesor privado
2    
Abogado                         1   Soldador
1    
Jefe Administrativo           2   Perito
3    
Delineante                       2  Catedrático
4    
Peón                               1   Representante
2    
Industrial transportista


El curso comienza con la dirección del Centro en manos del
equipo fundacional. Desde el primer momento, nos proponíamos la autogestión por parte de una junta de padres, libremente elegida; así se hizo a partir de febrero de 1968, en que el equipo fundacional desaparece como tal, para dar paso a una Junta de padres que tiene en sus manos la responsabilidad más directa, no la responsabilidad plena, porque Verdemar celebra mensualmente reunión de todos los padres, y es tal reunión la que decide en democracia directa sobre los problemas más graves.

Ya desde el comienzo, intentamos algún tipo de ayuda institucional,
sin obtener el menor éxito. La Delegación de Enseñanza Primaria nos comunicó que no se disponía oficialmente de fondos para tal grado de enseñanza. La Caja de Ahorros nos creó una cierta esperanza que, luego, se resolvió en un crédito que hubimos de suscribir. Cáritas comprendía la necesidad 26 1967 - 1970 que a nosotros nos preocupaba, pero tenía que repartirse entre
otras muchas y muy variadas necesidades, aparte que este tipo
de necesidad creía más oportuno solucionar a través de centros de religiosas ya existentes.

Resulta increíble que, tal situación económica, se hayan invertido
150.000 pesetas en obras de instalación y acondicionamiento (patio cubierto, patio de juegos, aula y comedor). Aquí queremos dejar constancia de nuestra gratitud a las diversas casas proporcionadoras del material, porque sus facilidades de pago con nosotros los ha convertido en otros socios amigos de Verdemar.

La misma gratitud referente a la fábrica Standard de Maliaño,
que nos proporcionó gratuitamente —a través de dos empleados suyos, padres de alumnos de Verdemar— apreciable material para la construcción del patio cubierto.

Al terminar el curso, aparte de los balances pedagógico y económico
que figuran aparte, tenemos que constatar:

- Diez reuniones mensuales de los padres, con una asistencia no inferior al 75%, en que se les ha tenido detalladamente informados de la marcha pedagógica y económica, se han discutido los problemas fundamentales del centro y se han adoptado democráticamente las soluciones adecuadas;
- Cuatro madres de nuestros niños han podido dedicarse
a un estudio serio y sistemático, al tiempo que otras tres madres han podido trabajar fuera del propio hogar; nos hemos resistido a toda práctica de propaganda falaz; solo en el último trimestre hemos decidido acudir a la prensa provincial.


Transcripción del documento original
facilitado por Felicitas Rada

FRANCISCO SUSINOS RUIZ

Fue miembro del grupo de personas que crearon el Colegio, socio fundador y primer presidente de la Cooperativa Verdemar. Resulta muy difícil ofrecer una visión completa de la personalidad de Paco, así como del papel tan decisivo que desempeñó en el laborioso y complejo proceso de la creación de Verdemar, pues estamos ante una de las personas relevantes del grupo de fundadores. Por ello, nos ha parecido más adecuado ofrecer 1967 - 1970 27 varios testimonios de quienes lo conocieron y trabajaron con él desde los primeros pasos del Colegio. Estos testimonios proceden del homenaje que se le hizo a Paco en Verdemar tras su muerte.

En palabras de Ángel Duque: “Verdemar no ha sido posible
solo por Paco, sino por un gran grupo de personas, pero no
hubiera sido posible sin él. Paco Susinos fue un elaborador de
ideas, tremendamente trabajador, pues hasta en los últimos días de su enfermedad era capaz de transmitir la ilusión de seguir adelante (todavía me emociona recordarlo). Fue integrador, pues cuando se trata de llevar adelante una utopía como era Verdemar, los problemas cotidianos surgen y es difícil coordinarlos, limar asperezas, y en ello Paco nos unió siempre. No se abatía fácilmente con los problemas serios que hubo, él te convencía de que se podían superar y hasta salías fortalecido. Hay muchas personas que, como yo, estamos orgullosos y agradecidos y sentimos una gran admiración y respeto por haber formado parte de la utopía de entonces y que hoy es Verdemar”.

Sentimientos similares son los de Tomás López que, además,
destacaba la amistad: “Paco fue mi amigo, caminamos juntos, buscando concretar esa idea de la justicia, el bien para las personas, la felicidad, discrepando muchas veces, pero trabajando siempre por ese mundo más bello, utópica y realmente posible. Su vida quedó truncada en lo mejor de su caminar”.

Abundando en estas reflexiones, Marina (madre de la familia
Irastorza), apuntaba que: “La incorporación de su familia al
Colegio supuso la evidencia de una serie de valores no frecuentes
en aquella sociedad, destacando el compartir, el esfuerzo, el trabajo, el saber, la carga económica y, sobre todo, la amistad”. Veía a Paco como un hombre excepcional que, incluso en sus últimos meses de vida, mantuvo su ilusión por el estudio, su trabajo en el ICE (Instituto de Ciencias de la Educación) y la fe en Dios.

Sagrario, la primera maestra: "Recuerdo cuando Paco y un
grupo de amigos entusiasmados mostraron su proyecto, el
germen de lo que hoy es nuestro centro. Hoy este Verdemar ha
crecido gracias a la colaboración de muchas personas implicadas, que unieron sus esfuerzos para que nuestro alumnado asumiera aquellos valores e ilusiones de entonces".

“Paco las representa a todas ellas”, en palabras de Juli entonces
con funciones de directora técnica. “En esta tarea encontró siempre a su lado el fiel apoyo de su mujer, Citas, partícipe de sus ideales, pues ella ha comprendido, como compañera 28 1967 - 1970 nuestra de profesión, las dificultades con las que nos encontramos cada día a la hora de llevar a cabo nuestro proyecto educativo”.

Citas subrayaba su agradecimiento por el cariño mostrado hacia
Paco, porque “Esto es infinitamente más grande que toda la admiración que se le pueda tener por sus valores. Vuestro cariño nos devuelve una imagen de él más humana, próxima, querida y esto nos hace sentir su presencia de una manera más noble. Es más, si Verdemar hoy es una realidad, es un milagro de la amistad; si no hubiesen sido amigos aquellos hombres y aquellas mujeres, Verdemar no hubiese existido”. Y como nos recordaba Citas, en palabras de Paco, “En Verdemar lo hemos pasado muy bien, hemos hecho grandes amigos, aquí están nuestros mejores amigos, ¡qué más éxito se puede tener!”


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