Somos una Cooperativa - Colegio Verdemar

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Somos una Cooperativa

Verdemar > Pequeña historia > 1970-1980
Daniel Rodríguez y Luis Zamanillo aparecen como respectivos sposos de Carmen Avelina Martín y Milachu Espina.

La primera Junta Rectora quedó constituida el 1 de septiembre de 1973, de la manera siguiente:

- Presidente: Francisco Susinos Ruiz
- Vicepresidente-Vocal 1º: Tomás López Díaz.

Presidente de la Comisión Cultural

- Secretario: Rafael Gabiola Herrero.

Presidente de la Comisión de la Secretaría

- Tesorero: Benito Montoro García.

Presidente de la Comisión Económica

- Vocal 2º: Sagrario Fernández López.

Presidenta de la Comisión Pedagógica

- Vocal 3º: Esteban Velasco Agudo.

Presidente de la Comisión de Relaciones y Jefe de Personal

- Vocal 4º: M. Ángel Duque Herrera.

Presidente de la Comisión de Obras y Mantenimiento.

Y el 11 de noviembre de 2011, tuvimos la suerte de poder entrevistar a tres de sus miembros: Tomás López, Ángel Duque y Benito Montoro. Fue un reencuentro emocionante para ellos y un honor para nosotros poder escucharlos,
para el alumnado de 3º de ESO y 5º de Primaria y el profesorado que pudo acompañarnos.


Después de los abrazos y demás saludos comenzaron las preguntas:

¿Cómo empezó todo?

Seguramente os han contado, y en caso contrario os lo tienen
que explicar, cual era la situación de la enseñanza en España en aquellos años. Hay que recordar que vivíamos bajo una dictadura donde Franco dictaba todos los comportamientos y una parte de los españoles nos rebelábamos contra ello porque, entre otras muchas razones, no queríamos que a nuestros hijos les pasase como nos pasó a nosotros. Un grupo de personas, de diversa procedencia, se sentaron en torno a una mesa para ver cómo podían hacer una escuela que integrara a todas las personas y escribieron un manifiesto al que nos unimos y todos juntos nos pusimos a trabajar para intentar conseguir una escuela democrática, al servicio del desarrollo integral de las personas. Era una utopía, una idea que soñábamos, una nueva realidad que hiciera posible que todos nos pudiéramos educar juntos: los que pudieran pagar o tuvieran más dinero y los que tuvieran menos.

¿Os costó partir de cero?

Nos costó mucho, muchísimo.

-Tomás: Al principio yo fui socio colaborador porque entonces todavía no tenía hijos, pero me gustaba la idea y participaba de aquella bella utopía aportando un dinero al mes. Pretendíamos que Verdemar fuera la nueva realidad que hiciera posible que todos nos educáramos juntos. En 1970 comenzó mi hijo mayor al Colegio y yo continué con mi colaboración, ahora como padre.
-Benito: Al igual que Tomás, yo también fui socio colaborador
hasta que tuve a mis hijas. Ser socio colaborador era como ahora pertenecer a una ONG, ayudar con una pequeña cantidad de dinero porque me gustaba la idea de que cada familia pagara según sus posibilidades. Cuando empezó mi hija mayor al Colegio me hice cooperativista, a pesar de que enfrente de mi casa había un colegio, pero este no me interesaba para mis hijas. Suponía romper con lo establecido; éramos una especie de Quijotes y, a veces, teníamos miedo.
-Ángel: Pasado un tiempo y con el trabajo de los padres y
demás personal ya no era tan necesaria la colaboración de dichos socios. Como ya hemos dicho, todos teníamos mucho que aprender, entre otras cosas, a ser demócratas porque no nos habían enseñado a dialogar. Esto nos llevó a organizar una Escuela de Padres y así nos educábamos, también los adultos.


¿En qué lugar estaba el Colegio?

Inicialmente alquilamos dos aulas a la academia Altamira, en
Maliaño. Después, como el número de alumnado iba creciendo, tuvimos que buscar un espacio mayor y fue entonces cuando encontramos una casa en Corbán donde, después de mucho trabajo (incluidos sábados y domingos; a mediodía venían algunas de nuestras mujeres con la comida y comíamos todos juntos en el prado), conseguimos transformarla en un colegio.
En septiembre de 1970 estaba preparado para empezar el nuevo
curso.

¿Qué otros nombres pensasteis para el Colegio?

No hubo más nombres. Pensamos en Verdemar porque en ese
momento sonaba la canción Yellow Submarine de The Beatles donde dice que desde él se descubre el azul del cielo y el verde del mar y, dicen que fue Paco Palacio (Altamira) el que propuso entonces Verdemar y a todos pareció muy apropiado por estar ligado a este entorno y, como sugería Benito Laiz, “a un verde mar de libertad como la que encarnaban los autores de la canción”.

¿Cómo os organizabais?

-Ángel: Cada persona tenía una responsabilidad. Por ejemplo, los planos del colegio en el que estamos, se hicieron en una oficina de la Estándar Eléctrica, donde yo trabajaba (aprovechando ratos libres), después lo discutíamos entre todos y, finalmente, los llevamos al arquitecto para su firma. Dedicábamos muchas horas, en interminables reuniones, para ponernos de acuerdo y buscar soluciones a todas las cuestiones y problemas que se nos iban planteando.
-Benito: Yo era tesorero, venía casi todas las tardes, después
de salir de trabajar y muchas veces estábamos preocupados (confieso que me quitaba hasta el sueño) porque nos faltaba dinero para pagar a los proveedores, a las profesoras que cobraban poco, tarde y mal, a la cocinera y a la secretaria. Algunas familias adelantaban la mensualidad para poder pagarles. También os podría contar Tomás, catedrático de Enseñanza Media, las aventuras que vivió en Madrid, en el Ministeriode Educación, para conseguir que el Colegio fuera declarado de interés social y nos dieran alguna subvención. Pero que os quede claro que aquí nosotros aportábamos nuestra colaboración para que el Colegio funcionara mejor, estuviera más bonito, y nunca cobramos nada de dinero.


¿Cómo se os ocurrió que fuera una cooperativa?

Teníamos muy claro que no queríamos un colegio para ganar
dinero y que las decisiones se tomaran con la participación de todos, por eso, una sociedad cooperativa donde las decisiones se toman en asamblea y cada persona tiene un voto, nos pareció que era lo más adecuado.
Al principio cada familia pagaba según sus posibilidades.
Cada año nos reuníamos, elaborábamos la cuota con los gastos
y cada uno iba diciendo lo que podía pagar, por qué no podía
pagar más. Era algo muy importante, era un acto de humildad y generosidad; el problema venía cuando llegabas a casa (comentan bromeando) y la mujer, a veces, te reñía.

-Tomás: De cada uno según sus posibilidades y a cada uno darle según sus necesidades. Pero esa escala de valores no estaba asumida.

Lo bueno es que la Cooperativa era de los padres y del personal trabajador. Para poder respaldar el crédito que pedimos
para comprar la finca, tuvimos que hipotecar nuestras casas.
Todo esto hace que este Colegio sea especial: es de todos, no es de una sola persona, nos sentimos superorgullosos y vosotros también debierais sentiros orgullosos de poder estudiar en él.

¿Disfrutabais trabajando en la Cooperativa?

Muchísimo, aunque también hubo malos ratos. A nadie le
gusta discutir con amigos o amigas, y algunas veces acabábamos así.

¿Es muy diferente el cole de ahora que el de antes?

-Benito: Si parece. He oído que ha cambiado mucho. Entré en una página web, vi que estaba entre los treinta mejores y me he preguntado de qué sería la lista.
-Tomás: Era una sociedad muy distinta. Empezábamos a
trabajar cuando teníamos 11 años, en mi caso, ó 13 años como
Ángel, luego íbamos a la escuela de aprendices, el día daba
para mucho. En nuestra escuela teníamos que hacer la instrucción, cantar el Cara al sol, aprender los principios de la dictadura. Era muy distinta, por eso no podemos permitir que lo que hemos conseguido se pierda.
-Ángel: Soy un defensor a ultranza de la escuela pública;
cuando me tocó ser alcalde en democracia, tuve la posibilidad
de hacer nuevos colegios y mejorar los que ya existían en el
Valle de Camargo y mucha gente me ha oído decir que yo quería lo mejor, que los colegios del Ayuntamiento fueran como Verdemar. La enseñanza es lo más grande, que no se estropee, por eso me emociono. Con la enseñanza no se debe ganar dinero, solo tener sueldos dignos para poder trasmitir también la dignidad. Pero no el enriquecimiento del empresario. Esto ha movido mi vida.

De todas formas ¡enhorabuena a los gestores! Cuando pasamos y vemos desde fuera el Colegio pensamos lo bien que han aprovechado el espacio.

¿Nos podéis contar algún recuerdo especial?

Ya os hemos contado parte de ellos y podríamos seguir contando
muchos más, ¡son tantos! Aunque no se han realizado todos aquellos sueños, os repetimos lo orgullosos que nos sentimos por haber formado parte del espíritu Verdemar. Estamos seguros de que si preguntáis a los profes os dirán que se sienten tan orgullosos como nosotros; no nos imaginamos a Verdemar educando a egoístas o personas no solidarias. Deseamos que el mundo que os ha tocado vivir sea mejor y eso va a depender de vosotros, de vuestro espíritu de sacrificio, de vuestra generosidad y que con todo contribuyáis para que la sociedad española futura sea mejor. Cada vez es más necesario que vosotros seáis buenos ciudadanos y ciudadanas y mejoréis la herencia que os hemos dejado.

Cualquier comentario que pudiéramos añadir no haría más que ocultar la belleza de estas palabras de estímulo, que ponen el mejor colofón a esta entrevista.

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