Prólogo - Colegio Verdemar

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Prólogo

Verdemar > Pequeña historia > 1980-1990

Cuando se abrió la década de los 80, Verdemar llevaba doce años de andadura a lo largo de los cuales se había configurado ya como un centro educativo diferenciado en el que la propuesta empresarial (sociedad cooperativa) y la pedagógica (Freinet) se complementaban y potenciaban mutuamente, puesto que la cooperación es en ambas valor universal y eje transversal de todas las actuaciones.

Las reflexiones y recuerdos de las personas que, desde diferentes
perspectivas escriben este capítulo, se enmarcan en esa confluencia de valores.

Del testimonio de los exalumnos, deriva que Verdemar es, en
estos años, una escuela en la que crecer y aprender constituía un trabajo para el que se encontraba fácilmente ayuda y colaboración de los adultos, a lo que se sumaba que las muchísimas horas de aula y patios sirvieron para hacer amigos y amigas, un tesoro impagable, que hoy aún lo son.

Verdemar es, también, nos cuentan, un buen centro para ser
padre y madre dado que aquí su presencia se considera imprescindible no solo para ayudar y colaborar eventualmente sino para debatir y compartir con el profesorado estrategias tendentes a obtener el mayor desarrollo personal e intelectual de sus hijos. Lo que no era en absoluto frecuente en aquellos años.

Verdemar es, además, un buen lugar para aprender el oficio
de profesor. Quienes aquí llegamos descubrimos la pedagogía del afecto, la filosofía del respeto, la perspectiva optimista sobre las capacidades y cualidades de los chicos y chicas, la democracia, la imprescindible confianza que debe sentir quien aprende. También aprendimos a reunirnos, de hecho vivíamos reunidos.

Y para cerrar el círculo, Verdemar se configura como Centro
en el que el Personal de Administración y Servicios (PAS) se
siente implicado y comprometido ineludiblemente en el funcionamiento
general.

El principio de que la tarea educativa atañe a todos los que tienen
contacto con el alumnado por una parte y el peso de su trabajo específico por otra, hace que el PAS esté incorporado a los órganos de organización, representación y gestión del Centro, como el Equipo de Coordinación, el extinto Consejo Social y, más adelante, el Consejo Rector de la nueva cooperativa. 132 1980 - 1990 De hecho, personal docente y PAS acometimos juntos, en los últimos años de esta década, el mayor reto que se nos podía presentar: aprender a gestionar la cooperativa.

En este punto, Verdemar también es diferente. La abrumadora
mayoría de las cooperativas de enseñanza de trabajo asociado del Estado español están integradas exclusivamente por personal docente.

Pero Verdemar necesitaba afianzarse como empresa. Urgía adquirir
una solida base empresarial que sostuviera todo lo demás. El principio no hay pedagogía sin economía no siempre era bien comprendido.

En este sentido, destacamos a José Luis San Emeterio que dedicó,
como Presidente, un gran esfuerzo a la reestructuración y consolidación de la Cooperativa y que, asímismo, haciendo honor al principio 6º de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), que establece la importancia de la cooperación entre cooperativas, participó directamente en el nacimiento de la Unión de Cooperativas de Enseñanza de Cantabria (CANTECU), de la que fue su primer presidente.

Pancho Meng, profundizando en la misma línea, mantuvo
durante su presidencia un triple objetivo: fortalecer los criterios de gestión empresarial a efectos de lograr rentabilidad y afianzamiento financiero; potenciar el edificio pedagógico de Verdemar; y promover la cultura de empresa entre los trabajadores a efectos de su progresiva mayor implicación en la gestión y gobierno de la Cooperativa. Los resultados de esta política sobrevinieron muy pronto. En los últimos años de la década, Verdemar era pedagogía y, además, era una empresa sólida. Lo que facilitaba mucho la solución del tercer problema: la gestión en el futuro.

Y en este punto, en Verdemar, reapareció de nuevo la generosidad
de los inicios. En el año 1991, los fundadores y socios de la Cooperativa de Consumo Verdemar, renunciaron, en un contexto de extraordinaria discreción, a todos sus derechos y traspasaron la titularidad al personal docente y de administración y servicios, dando origen a la actual Sociedad Cooperativa de Trabajo Asociado Verdemar.

Se consumó así un antiguo, pero complejo, objetivo: que la
empresa quede en manos de todos los que trabajan en ella.
Transcurridos ya más de veinte años, seguimos agradeciendo
sinceramente aquel enorme gesto de confianza.

Aurelio Escribano Reinosa
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