Prólogo - Colegio Verdemar

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Prólogo

Verdemar > Pequeña historia > 1990-2000

Nos encontramos en un tiempo de reformas en materia educativa. En los años del cambio, con el gobierno socialista al frente del Estado español, llega la reforma educativa, algo que toda la población estaba esperando y en la que se habían puesto grandes expectativas de poner en marcha un currículo progresista y renovador del sistema educativo. La LOGSE inicia su andadura, tratando de apostar por el desarrollo de las capacidades y actitudes de un alumnado que debía vivir y construir su vida en una sociedad moderna, donde se plasmaran de una vez por todas, los parámetros de la renovación de la escuela tradicional de la que habíamos conseguido salir.

La vida en democracia iba consolidándose y Verdemar también.
La reforma educativa traía consigo un incremento del
tiempo de permanencia en la escuela con la prolongación de la
enseñanza obligatoria, pasando de ocho a diez años la estancia en la escuela, es decir, desde los 6 hasta los 16 años. Esta exigencia obligaba a replantear la estructura de Verdemar, esto es, o bien seguir como centro de Educación Infantil y Primaria o bien asumir el reto de la Educación Secundaria Obligatoria.

En el curso 1992/93 se organiza y celebra el XXV Aniversario
del Colegio; un buen número de colaboraciones y festejos de
todo tipo se produjeron en torno al proyecto educativo. Fue
una celebración dirigida a conseguir ciudadanos y ciudadanas capaces de reflexionar, leer, elegir, juzgar. Si bien, no hay que olvidar que cierta influencia academicista se colaba por una de las puertas de un Centro educativo que ya tenía cierta popularidad y trayectoria para avalar éxitos, no solo educativos, sino también académicos.

En 1996 se produce un importante cambio político y José
María Aznar irrumpe con una mayoría absoluta en el gobierno
de España, volviendo a cambiar las leyes educativas. Las
consecuencias que este fenómeno provoca en la educación son
de sobra conocidas por la alternancia que produce también en
materia normativa, mientras que lo deseable en este y en casos semejantes hubiera sido proteger la educación mediante grandes acuerdos nacionales sellados entre todas las fuerzas políticas.

En Verdemar, a partir de la segunda mitad de la década y sobre
todo en 1998, llega profesorado nuevo, principalmente
con el objetivo de continuar la labor pedagógica en la etapa
de Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Se trataba de un profesorado formado durante esa década en la universidad española con un perfil de licenciatura, y con escasa formación pedagógica, habiendo cursado solo lo que se denominaba Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP). Sin embargo, los valores humanos del profesorado eran de una realidad palpable.

Freinet decía: “La escuela no debe desinteresarse de la formación
moral y cívica de los niños y niñas, pues esta formación no solo es necesaria, sino imprescindible, ya que sin ella no puede haber una formación auténticamente humana”. Pues bien, eso mismo trata de conseguir Verdemar desde la configuración de su profesorado, lo que significa seguir avanzando en su camino de extender la razón, la experimentación, y cultivar las relaciones personales y sociales, dando forma a la continuidad de la pedagogía Verdemar en el tiempo.

Bernardo Santamaría Moro
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